Esther Díaz

ESTHER DÍAZ

Doctora en filosofía

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“La tecnología estimuló el deseo”

Entrevista a Esther Díaz, por Marcela Mazzei en Clarín, 26/7/2005.

http://www.clarin.com/diario/2005/07/27/conexiones/t-1021622.htm

 Entrevista a Esther Díaz

 

Luego de sumergirse en el profundo origen del deseo y apuntar al sexo como una de los principales impulsos para comprender el comportamiento del hombre, la reconocida Doctora en Filosofía argentina, asegura que “no hay nada más manejable que una persona con culpa”. Defendiendo la naturaleza de las nuevas relaciones personales que no superan la etapa del chat, dice: “En lo virtual está todo perfecto, porque es la imaginación la que trabaja”.

 

1 - ¿Por qué crees que tiene tanto éxito hablar de sexo en los medios?

Esther Díaz: El sexo es el gran secreto, pero a la vez, como casi todos los grandes secretos, es de lo que más se habla. En Occidente, a partir de la modernidad, exactamente de la Revolución Industrial, cuando hubo conciencia entre quienes manejaban realmente el poder de que había que tener población domesticada, había que empezar a hacer esa educación desde chico. Entonces se buscó la vuelta para empezar a dominar al otro a partir de su deseo. ¿Qué pasa cuando te prohibieron algo y uno no cumple la prohibición? Te da culpa. Y no hay nada más manejable que una persona con culpa.

  

2 – ¿Cómo se traslada este concepto del deseo a nuestros tiempos?

Esther Díaz: Lo que yo dije correspondería a la primera modernidad. En cambio ahora, lo que podríamos llamar el capitalismo tardío, la post modernidad, ya la cosa no es tan personalizada. Se toma menos trabajo, directamente desde los medios masivos de comunicación nos manda cuál debe ser la representación del objeto de nuestro deseo. Podríamos poner deseo igual consumo. Nos convertimos en marionetas consumistas. Una regia manera de poder consumir es cuanto más colas perfectas se pasen por televisión, más cuerpos imposibles de encontrar en la realidad de tan bellos y tan perfectos que son; más vamos a consumir, porque vamos a gastar en  botox, vamos a gastar en cosmética, vamos a gastar en gimnasios. Te das cuenta cómo todo el dispositivo del capitalismo tardío aprovecha esta cosa que es el deseo, que realmente circula entre nosotros, una cosa que existe, y lo modifica, lo pre formatea, lo codifica para que sea funcional al consumo, en este caso.

  

3 - Hay otro tipo de discursos que también aparecen en televisión: los que hablan de sexo para que la gente tenga mejor sexo…

Esther Díaz: La sexóloga esta, portorriqueña, que estaba en cable ahora va a estar en televisión abierta. Ella es un paradigma del tema que estamos hablando. Abordar una cosa de tanta intimidad, de tanta subjetivad y tan inasible como es el deseo, es una manera de ir poniéndole etiquetas. Estos sexólogos típicos, mediáticos... yo no creo que el imperialismo le pague para hacer esto. Viste cuando le consultan por ejemplo: “Bueno, porque mi novio quiere meterme el dedo en la vagina y eso a mi me da vergüenza o tengo miedo que después no pueda tener hijos”, y entonces ella: “Bueno, pues que tu novio te meta el dedito como tiene que ser”. Lo habla como quien estuviera dando una receta química ¿no es cierto? Le está sacando el misterio, lo innombrable y, por lo tanto, lo maravilloso que tiene el sexo al convertirlo en técnica, porque es una técnica. Y yo no creo que en esta chica haya mala intención.

  

4 - La tecnología, ¿juega a favor o en contra del deseo?

Esther Díaz: Por ejemplo, Ortega y Gasset se desesperaba porque decía “con las nuevas tecnologías está en crisis el deseo”. Y yo, si pudiera hablar con él, le diría: “No, Don Pepe, quédese tranquilo que el deseo está más vivo que nunca, lo que están separados son los cuerpos. Pero usted, que se asustó tanto del teléfono, no tiene idea de las pajas que uno se puede hacer por teléfono”.  Lo mismo si se chatea. Vos entrás a chatear con un sobrenombre femenino y, si es un poco tarde, seguro que va a aparecer alguien que te va a ofrecer cybersexo. O sea que el deseo no se vino abajo con la tecnología, se estimuló. Los jóvenes no son tontos, algo del orden de la satisfacción tiene que haber. Y sí, la satisfacción está en seducir. Porque en la seducción mi amante es perfecto. Y a lo mejor si se concreta, qué se yo, por ahí tiene olor a transpiración. Y la prueba está en que hay chicas y chicos que dicen que son novios por teléfono o por chat, a lo mejor años, y tienen miedo de conocerse. Porque saben que en la realidad puede haber desilusión. En cambio, en lo virtual está todo perfecto porque es la imaginación la que trabaja.

 

5 – ¿No hay un poco de histeria en este tipo de relaciones?

Esther Díaz: A mí no me parece que son histéricos o histéricas las chicas y chicos que hacen estas prácticas. Me parece que le encontraron una vuelta posmoderna a la satisfacción. Puede haber un goce en el medio mismo. Acordémonos que McLuhann, cuando empezó este tema de la globalización, dijo: “El medio es el mensaje”. Independientemente de lo que diga, es tan intrusivo y tan seductor el medio que no importa lo que estén pasando. No importa que pasen culos, que pasen tetas, que pasen a la Madre Teresa. Ni hablemos de la computadora, o los equipos de música. El medio es el mensaje, decía él. Y yo, tomando eso, gloso y digo: “Y además, el medio es el deseo y la satisfacción del deseo”. No la satisfacción moderna, que la única manera era la consumación y donde debe ser orgasmo pénico-vaginal y todo lo otro era perverso. No, los seres humanos, si es por eso, somos perversos, porque no podemos saber dónde va a estar el goce y la satisfacción. O sea, que yo creo que en los medios ya hay satisfacción.

 

6 - Y de la educación sexual, que se habla tanto últimamente... 

Esther Díaz: Por supuesto que yo estoy de acuerdo con la educación sexual, pero no de la manera que se da en el colegio. Es cierto, no daría películas pornográficas para que los chicos se calienten, pero de la manera que se enseña educación sexual en los colegios, es más bien para tenerle miedo al sexo que para amarlo. Porque se la da con tantos remilgues y con tantas metáforas, o con tanta frialdad como la sexóloga que hablábamos, que parecería que no es algo del deseo. O sea, yo no tengo la fórmula, pero me preocuparía que no fuera tan aséptica la educación sexual. Nos vamos al otro lado. Así como estuvimos criticando la exposición desmedida, también hay que criticar la exposición pacata. El asunto es cómo encontrar el justo medio. Y yo creo que el justo medio existe. Lo que pasa es que por lo general estas cosas las hacen los extremistas, los que hacen cualquier cosa basta vender o tener un punto más de rating, o los que hacen cualquier cosa, basta tapar.

 

7 - ¿Te parece que todavía hoy hay que elegir: ser desprejuiciado, tener una sexualidad libre o ser pacato?

Esther Díaz: Es cierto que estuvimos hablando de estereotipos, pero también es cierto que la vida pasa por otras partes y que hay que apostar a que hay seres “normales” en el sentido que se dan el gusto como ellos quieren. Lo que pasa es que cuando vos ves que programas como los de Tinelli tienen treinta y pico de puntos cada noche, también te das cuenta que hay una gran parte de la población que lo que busca es las cosas estereotipadas y ya hechas. Es mucho más fácil comprar la sopa hecha, pero qué asco comer sopa de lata.

 

Entrevista: Marcela Mazzei
Fotos: Ary Kaplan Nakamura

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