Esther Díaz

ESTHER DÍAZ

Doctora en filosofía

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''O gênero é uma construção social''. Entrevista especial con Esther Díaz

Esther Díaz

¿Cómo la sexualidad fue tratada en diferentes períodos de la historia de la humanidad?

La sexualidad, tal como la ha estudiado Michel Foucault, ha surgido recién en la modernidad y así fue estudiada durante el siglo XX. Ahora bien, por supuesto que los humanos tenemos genitalidad desde el momento mismo de nacer (y siempre la hemos tenido), pero la sexualidad es mucho más que genitales. Es una figura epocal que está relacionada con los genitales, pero los traspasa ampliamente. Tiene que ver más bien con el deseo y obviamente con el sexo (sexo es una determinación biológica, sexualidad es una determinación conceptual-social). En este sentido fue tematizada por Platón y la problemática se ha retomado recién en el sigo XIX con Schopenhauer primero y con Nietzsche más tarde en el campo filosófico, y con Freud en el psicoanalítico.

 

¿De qué manera Michel Foucault aborda la sexualidad en nuestra cultura? ¿En qué aspectos la filosofía de Foucault inspira un nuevo pensamiento sobre el cuerpo y la sexualidad?

Decía Spinoza que mucho se ha hablado del poder del alma, pero que nadie sabe cuánto puede el cuerpo. Foucault aborda la sexualidad como cuerpo del poder, como dispositivos de sexualidad que se instauraron a comienzo de la modernidad, cuando los burgueses cuidaban sus costumbre sexuales de manera "higiénica", controlaban sus deseos para procurarse una descendencia sana. Luego trasladaron ese control al resto de la población y, en su afán de prohibir hablar del sexo (época victoriana), en realidad desataron un aluvión de discursos sobre la sexualidad e incentivaron lo mismo que querían controlar: el deseo. El control de la sexualidad es funcional a una economía que necesitaba seres "domesticados" para sus líneas de montaje industrial.

 

¿En qué consisten los “dispositivos de sexualidad” de los que habla Foucault?

 

Los dispositivos de  sexualidad se instauraron en el comienzo de la biopolítica, esto es, de la administración de la vida de la población por parte del Estado. Esta administración era impensable antes del modelo burgués. Foucault denomina "dispositivos de sexualidad" a todos los discursos y las prácticas que proliferaron alrededor del cuerpo y sus placeres y que fueron operativos para la naciente economía capitalista.

 

¿Cuáles son las relacioness de la sexualidad con el poder?

 

El sexo es poder no solamente por la obviedad de que quien ejerce fuertemente el poder tiene muchas más posibilidades de mantener encuentros sexuales que quienes carecen de poder, sino porque si se establecen controles sobre los deseos de la población y se prohíben ciertas prácticas sexuales (pongamos por caso, la masturbación), se constituyen seres culposos, ya que -sobre todo en cierta etapa de la vida- no es posible cumplir con la abstinencia exigida por los dispositivos de sexualidad. Esto produce culpa, y no hay nadie más manejable que una persona con culpa. El sexo es también poder porque se lo utiliza para conseguir favores y prebendas. Y, entre otras cosas, es poder porque es un impulso vital arrollador y es la condición de posibilidad para lograr descendencia que, en el caso de los dueños de los medios de producción, debía ser saludable para darle prestigio a los señores.

 

¿Usted dice que el concepto de sexualidad está asociado apenas a la diferencia genital. En ese sentido,¿ qué entiende por sexualidad? ¿Todavía es posible asociar la sexualidad a los géneros masculino y femenino?

 

El género es una construcción social, incluso actualmente (en algunos países) se aceptan legalmente, y se logran mediante tecnología, más identidades sexuales que la femenina y la masculina (transexuales, travestis, personas con dos genitalidades asumidas en esa condición). Una persona puede haber nacido con genitales de un sexo y sentir que su cuerpo se equivocó, ya que esa persona se siente parte de otro sexo. La genitalidad puede ser un accidente, el género en cambio es la asunción consciente de determinada identidad sexual.

 

¿Cómo la sexualidad puede ser entendida como un biopoder? Y, ¿en qué sentido, ese biopoder se torna un elemento indispensable para el desenvolvimiento del capitalismo?

 

La sexualidad es manejada por el biopoder para reafirmar las estructuras patriarcales de la sociedad. El capitalismo necesitó del biopoder para controlar la población y hacerla más eficiente respecto de los intereses de los poderosos. La ciencia experimental moderna, por ejemplo, se constituye excluyendo a la mujer y a otras minorías (sexuales o sociales), las religiones monoteístas también utilizan el paradigma del varón blanco, de mediana edad, culto y pulcro como modelo del "varón virtuoso". Las mujeres (y otras minorías sexuales) fueron relegadas por el capitalismo a las tareas que tradicionalmente las reducían a la subordinación. Y cuando fueron asimiladas al sistema productivo económico, tuvieron acceso a lugares de trabajo, pero siguieron siendo las responsables de llevar adelante las tareas del hogar. Este es un claro ejemplo del poder del sexo (en este caso, obviamente, masculino). El poder capitalista, científico, religioso y hasta familiar sigue siendo machista, porque nuestras sociedades se asientan en ancestrales poderes patriarcales heredados y reproducidos por la familia, la escuela, la religión y hasta las figura mediáticas: se muestran cuerpos desnudos de mujeres, porque se supone que satisfacen el deseo masculino, pero no se ven casi desnudos completos masculino ya que eso aportaría al placer de la mujer que, por el momento, continúa siendo minoritario.

 

En uno de sus textos, usted dice que estamos atravesando una nueva etapa en la constitución de nuestro deseo. ¿En qué sentido eso está relacionado con el hecho de que la pos-modernidad estimula el deseo sexual? ¿Puede explicarnos esa teoría?

 

Si la sexualidad surgió del secreto sobre sus vericuetos del deseo y de prohibiciones que estimulaban el deseo (incluso en algunos casos las llamadas "perversiones") en nuestra época en que los medios en general e internet en particular muestran absolutamente todos lo relacionado con el sexo (y que antes no se podía mostrar) es natural que se registre una depresión del deseo (ya que nada se desea tanto como lo prohibido). Así las cosas, nuestros deseos hoy siguen relacionados con el sexo (entre otros apetitos), pero ya no con la intensidad del enigma y el misterio. Es por eso que considero que estamos atravesando una época de posexualidad. Esto no quiere decir que no seguiremos manteniendo relaciones sexuales, sino que el acicate para las mismas presenta características diferenciales respecto de la sexualidad moderna. Estos temas son de sumo interés para la militancia social, ya que de nada sirve atender solamente el problema de la mujer golpeada (pongamos por caso), si los dispositivos sociales siguen siendo machistas. Además, ser sometida no garantiza lucidez, las mismas mujeres, muchas veces sin darnos cuenta, aportamos al esquema patriarcal, al estimular a los niños a que jueguen con armas de guerra, o juegos violentos como el fútbol, y a las niñas a que jueguen a las muñecas o a cocinar. De este modo seguimos reproduciendo varones que van al frente y son ganadores y mujeres sensibles que se someten y por lo general son perdedoras. Es inconcebible que en el tercer milenio todavía seguimos diciendo que las mujeres son blandas para expresar sus sentimientos y "los hombres no lloran". Esto no es así "naturalmente", es una construcción social al servicio del poder sexual del macho.

Patricia Fachin

Publicada por: Instituto Humanitas Unisinos; http://www.ihu.unisinos.br/index.php?option=com_noticias&Itemid=18&task=detalhe&id=34580

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