Esther Díaz

ESTHER DÍAZ

Doctora en filosofía

Principal

Libros

Trayectoria académica

Mi canal en Youtube

Publicaciones

Medios Masivos

LENGUA DE LOCA

Gramáticas de marea virtual

Aventuras, levantes y desencuentros suceden en las redes sociales: testimonios que defienden su uso o lo critican sin demonizarlo. Cómo se perfilan las relaciones humanas en nuestra época, plena de avances tecnológicos pero no igualitarios ni justos.  

Por Esther Díaz

¿Cómo es tu relación con las redes sociales? ¿Qué efectos te producen? ¿Para qué las usas?, le pregunté a diversas personas. El medio fue el mensaje, lo hice por una red social e individualmente. Las respuestas interpelan. Son como un empujoncito para pensar nuestra propia experiencia con las redes; aunque sea nula, porque hasta quienes no las frecuentan tienen sus razones. Comparto.

Rednauta 1) Uso las redes para expresar mis deseos. Me pasé de Facebook a Instagram para que la interacción sea más superficial. Nunca tuve Twitter, se pone picante. Sigo las reacciones, pero las siento únicamente como un registro ordenado de lo que va pasando. “Nada queda escrito en piedra”, permite repensar identidades. Me cambio el nombre todo el tiempo. Es un álbum que va quedando ordenado y se puede revisitar. Sí, sigo personas clave y no me preocupa mucho meterme en una burbuja en la que solo se escuche una campana. Busco alternativas.

Comentario: Aparecen nuevas redes y más dinámicas, pero las intensidades mayores en política se juegan en Twitter, sexo en Tinder y sucedáneas, comunicación en Whatsapp, música y videos en Youtube, fotos en Instagram y, para moralina, la abu: Facebook.

Rednauta 2) Algo que me molesta de las redes es el formato foto de eventos importantes, porque en realidad no son más que reproducciones masivas de la misma imagen en la que podría estar cualquiera. Soy montañista, en algún momento publiqué fotos. ¿Resultado? Todos vestidos con ropa de montaña, todos iguales, las mismas vistas, un hartazgo, una masificación más, como la foto de egresados en Bariloche, son todas iguales. He dejado de sacar fotos cuando escalo. Nunca pueden transmitir la vivencia singular de caminar la montaña, no tiene nada que ver con la repetición de lo mismo o la foto-copia.

Comentario: Los acontecimientos devienen impersonales a través de su reiteración mediática. La repetición de los diferentes posteos -a favor o en contra de algo- les quita relevancia a las expresiones, se tornan cliché. Hasta lo sublime requiere pequeñas dosis para no convertirse en banal.

Rednauta 3) Mi relación con las redes tiene ciertas limitaciones, aunque reconozco que amplifican mis formas de relación social, para bien y para mal. Tengo mayor información y me vínculo con gente que de otra manera no podría. Pero al mismo tiempo la demanda social es fuerte. No dejo de sentirme presionada a tomar posición, a preguntarme por el deber ser. ¿Saludo a quien publica su cumpleaños? ¿Manifiesto mi adhesión a tal o cual convocatoria, denuncia, reclamo? La dimensión pública me genera cierto pánico. Cuando hablo en las redes lo hago para un grupo reducido de personas, incluso imagino para quién. Sin embargo, ¿alguien sabe adónde puede llegar un posteo? Da vértigo.

Comentario: El vértigo de la hiperinformación desinformada, parcializada, filtrada. Hay quienes en las redes son detestables y personalmente adorables. Pueden decir lo mismo que en las redes, pero completando sus dichos con actitudes amigables que, en la digitalidad, desaparecen. Solo quedan palabras a la intemperie, sin la plenitud que otorga la presencialidad.

Rednauta 4) Interactúo en redes, sí, pero el problema con la cosa escrita es que carece de gestos, tonos, contextos. Se relativiza mucho el perfil de alguien. En mi caso, me apabulla. Tengo períodos de hacer silencio cibernético. Sigo prefiriendo la calle, sigo prefiriendo una manifestación, caminar, estar presente. Aunque si no puedo participar de algo que considero importante, me manifiesto en las redes, prefiero ir a la marcha. Pero como no puedo estar en todo, cualquiera que ve mi perfil dirá que milito exclusivamente contra la gordofobia. Es lo que se ve.

Comentario: La virtualidad a veces nos reduce al absurdo. Pero como cada subjetividad es una multiplicidad, poseemos diferentes registros. De todos modos, si se sumaran todas las manifestaciones mediáticas de una persona tampoco se podría dar certezas respecto de su perfil real. Se trata de representaciones de personas de carne y hueso. La representación no es nociva en sí misma, el peligro es creerla real, olvidando que es solo un recurso para comunicar.

Rednauta 5) Para mí las redes son un medio de comunicación íntimo. No de exponer mis intimidades físicas o sexuales sino mis sensaciones. Uso las redes como si fuera un cuaderno de anotaciones donde registro mis propias palabras o lo que estoy leyendo acompañado de una foto. Hago un uso estético. Una búsqueda. También manifiesto cosas que tienen que ver conmigo y no es mi vida privada, es algo más íntimo: mis ideas, mis percepciones. No me interesan las discusiones en red, me estoy volcando más a Instagram que no está viciada de la repetición de la misma noticia. Ya no me interesa el intercambio confrontativo, busco contactos afines.

Comentario: Hay quienes buscan amar, hay quienes buscan pelear. Las redes, El Aleph. Se mundializaron en 2005 produciendo un giro copernicano en el comienzo del tercer milenio: la ruptura de fronteras entre lo público y lo privado. Mucho se ha criticado y poco se ha celebrado al astro virtual del que somo satélites. Preguntamos entonces nuevamente: ¿Cómo es tu relación con las redes sociales? ¿Qué efectos te producen? ¿Para qué las usas?

* * *

Me cuesta recordar cómo era todo antes de que llegaras a mi vida. Sea cual fuera mi circunstancia cotidiana, ahí estás, siempre presente. O porque yo te busco o porque te infiltrás, pero estás. Nuestra relación es de amor y odio, de verdad y mentira, de entretenimiento y hastío, de conocimiento e ignorancia, de humor y desgarro, de amistad y hostilidad, de acercamiento y distanciamiento. En principio me brindás todo. Pero todo es demasiado. Es tanto que, cuando sos presa de verborragia y hablás demasiado me suena a gritos. Quisiera tirarte por la ventana, deshacerme de vos. Aunque tan pronto como deseo contarte algo o mostrarte una imagen o hablar de política o simplemente mirarte pienso ¡qué suerte que estás! Pero no te confies, nada es para siempre y si seguís subiendo el voltaje virulento -como en días escandalosos en los que quienes hundieron el barco pretenden ser sus salvadores y quienes lo sacaron a flote son incinerados- te arrancaré de mi vida, me borraré de las redes sociales, daré la media vuelta y me iré con el sol cuando muera la tarde.

https://www.pagina12.com.ar/325546-gramaticas-de-marea-virtual

Principal

Libros

Trayectoria académica

Mi canal en Youtube

Publicaciones

Medios Masivos